La automatización industrial y con ella, la Industria 4.0, ya no es sólo un concepto. Es una realidad. Dentro de nuestros negocios, supone un nuevo reto para las personas encargadas del diseño y planificación de nuestras plantas industriales, orientadas a idear nuevas soluciones que optimicen los procesos y los hagan más productivos, eficientes y eficaces. Uno de estos procesos presentes en la industria es el paletizado. A la hora de decidir por un sistema de automatización de este proceso existen fundamentalmente dos opciones: o la robótica (robots antropomórficos), o los pórticos cartesianos. Se hace necesario conocer los campos óptimos de uso de cada uno de ellos con el fin de tomar la mejor decisión para implementar en nuestras empresas.

PÓRTICO CARTESIANO

Por un lado, encontramos los pórticos cartesianos. Sistema de transmisión de movimientos lineales en los ejes X, Y, Z que pueden venir acompañados de un sistema de rotación en uno o varios de sus ejes. Estos sistemas automatizados son especialmente eficaces en cuanto a rendimiento y resultados cuando los situamos en unas condiciones de funcionamiento y de disposición de la zona de producción determinadas. Algunos ejemplos de estas condiciones son:

La aplicación debe realizar movimientos lineales a través de una gran área de trabajo.

Es necesario evitar crear obstáculos delante/alrededor de la máquina con el fin de liberar una línea para su automatización (un aspecto casi inevitable cuando se utilizan robots antropomórficos).

Las cargas a mover en el eje Z (eje vertical) son muy pesadas.

Cuando se hace necesario contar con un mantenimiento barato y sencillo para la gestión del sistema.

También cabe señalar que en comparación con un único robot paletizador, la velocidad de trabajo es sensiblemente mayor.

ROBOTS ANTROPOMÓRFICOS

En el otro lado, aparecen los robots antropomórficos. Se trata de sistemas robóticos de hasta 6 grados de libertad. Al igual que los pórticos cartesianos, bajo ciertas circunstancias, los robots paletizadores son capaces de ofrecer magníficos rendimientos y resultados en función del tipo de aplicación. Ejemplos de estas aplicaciones serían:

Aplicaciones o plantas donde el espacio para implementar la automatización del proceso esté limitado o sea escaso.

Existan frecuentes cambios de formato en la producción.

Se trabaje con productos cuyos tamaños y pesos no sean muy elevados. Esta solución puede llegar a ser más económica en estas situaciones.

SÉPTIMO EJE

Igualmente, dependiendo de las características de nuestra aplicación puede resultar necesario o interesante, desde el punto de vista de la optimización del proceso, combinar ambas soluciones en lo que se conoce como séptimo eje. Con esto, conseguimos ampliar el área operativa del robot. Un robot antropomórfico que se mueva sobre el séptimo eje puede:

Hacerlo más flexible, al poder ejecutar tareas en varias estaciones/máquinas incluso acoplar varios en una misma línea.

Utilizarse en varias estaciones de una máquina, aumentando su uso y la consiguiente mejora en el rendimiento y la eficacia del robot. Lo que puede provocar un aumento en el rendimiento de la inversión.

Las características de precisión, velocidad y repetibilidad pueden ser extrapoladas a otros puntos del proceso consiguiendo un aumento en el rendimiento global de la línea.

En definitiva, serán las condiciones particulares de cada aplicación, proceso o planta las que determinen la idoneidad de una u otra solución.

Si necesitas ampliar información ponte en contacto en nuestra web https://i-daf.es/pages/contact

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